¿Mi hijo necesita vitaminas o suplementos para crecer? Lo que dice la evidencia

"Mi hijo come poco. ¿Debería darle unas vitaminas?" "En la farmacia me han recomendado un jarabe para abrirle el apetito." "¿Necesita algún suplemento para crecer más?" Estas son algunas de las preguntas más frecuentes que recibimos en consulta. Es comprensible. Cuando un niño parece comer menos de lo esperado o los padres perciben que crece más despacio que otros niños de su edad, es habitual buscar una solución rápida. Y, en ese momento, aparecen vitaminas, jarabes, complementos alimenticios o preparados que prometen estimular el apetito, favorecer el crecimiento o reforzar las defensas. Pero, ¿realmente los necesitan? La respuesta, en la mayoría de los casos, es mucho más sencilla de lo que parece.

7/29/20263 min read

Crecer no depende de un suplemento

El crecimiento infantil es un proceso complejo en el que intervienen numerosos factores.

Entre los más importantes se encuentran:

  • La genética.

  • La alimentación habitual.

  • El descanso.

  • La actividad física.

  • El estado de salud.

  • El entorno familiar y emocional.

Ningún suplemento puede sustituir estos pilares.

Por eso, antes de pensar en vitaminas o complementos, conviene valorar si realmente existe un problema nutricional o si el crecimiento del niño está siguiendo un desarrollo normal.

¿Todos los niños necesitan tomar vitaminas?

No.

En un niño sano que sigue una alimentación variada, suficiente para sus necesidades y un crecimiento adecuado, no existe evidencia científica que apoye el uso rutinario de suplementos vitamínicos para mejorar el crecimiento.

Es decir, tomar más vitaminas de las necesarias no hará que un niño crezca más ni que coma mejor.

El organismo necesita una cantidad adecuada de nutrientes, no la mayor cantidad posible.

¿Cuándo pueden estar indicados?

Existen situaciones en las que un profesional sanitario puede recomendar un suplemento tras valorar el caso de forma individual.

Algunos ejemplos son:

  • Déficits nutricionales confirmados mediante analítica o valoración clínica.

  • Dietas restrictivas o con riesgo de carencias.

  • Algunas enfermedades que afectan a la absorción de nutrientes.

  • Determinadas etapas o circunstancias en las que las recomendaciones sanitarias contemplan una suplementación específica, como ocurre con la vitamina D en algunos lactantes.

En estos casos, el suplemento responde a una necesidad concreta y forma parte del tratamiento.

No se utiliza simplemente para "hacer que el niño crezca más".

¿Y los jarabes para abrir el apetito?

Es frecuente encontrar productos que prometen estimular el apetito infantil.

Sin embargo, en niños sanos con un crecimiento adecuado, la evidencia científica disponible no respalda su utilización de forma rutinaria.

Además, cuando un niño come poco, el problema rara vez se resuelve con un jarabe.

Antes de recurrir a cualquier complemento conviene preguntarse:

  • ¿Está creciendo correctamente?

  • ¿Su peso y su talla evolucionan de forma adecuada?

  • ¿Está siguiendo su curva de crecimiento?

  • ¿Su alimentación cubre realmente sus necesidades?

  • ¿Existe presión durante las comidas?

  • ¿Se respetan sus señales de hambre y saciedad?

En muchas ocasiones, el origen de la preocupación no está en una enfermedad ni en una carencia nutricional, sino en expectativas poco realistas sobre cuánto debería comer un niño.

Más comida no siempre significa mejor nutrición

Uno de los errores más frecuentes es valorar la alimentación únicamente por la cantidad.

Sin embargo, la calidad de la dieta, la variedad de alimentos, la regularidad de las comidas y el ambiente familiar tienen un impacto mucho mayor sobre la salud infantil que intentar aumentar la ingesta a cualquier precio.

Obligar a comer, insistir constantemente o convertir cada comida en una negociación suele generar más dificultades que beneficios.

Entonces, ¿cuándo conviene consultar?

Si existen dudas sobre el crecimiento o la alimentación de un niño, lo más importante es realizar una valoración completa.

Además de revisar el peso y la talla, es fundamental conocer:

  • Cómo ha evolucionado su curva de crecimiento.

  • Qué alimentos consume habitualmente.

  • Cómo son las comidas en casa.

  • Su nivel de actividad física.

  • Sus antecedentes médicos.

  • La presencia de síntomas digestivos u otros problemas de salud.

Solo después de esta valoración es posible determinar si existe realmente alguna necesidad nutricional o si basta con realizar pequeños cambios en los hábitos familiares.

En Nutrialde entendemos la nutrición infantil más allá de los suplementos

Nuestro objetivo no es recomendar vitaminas porque sí, sino ayudar a las familias a comprender cómo alimentar a sus hijos de forma equilibrada y adaptada a cada etapa del crecimiento.

En la mayoría de los casos, el mejor "suplemento" para un niño sano no se encuentra en un frasco.

Se encuentra en una alimentación variada, un entorno tranquilo durante las comidas, buenos hábitos familiares y un acompañamiento profesional cuando realmente es necesario.

Porque crecer no depende de tomar más suplementos.

Depende de cuidar cada día los hábitos que favorecen una buena salud a largo plazo.