Colina en el embarazo y la lactancia: el nutriente del que casi nadie habla

Cuando pensamos en nutrición durante el embarazo, enseguida aparecen nutrientes como el ácido fólico, el hierro o el calcio. Sin embargo, existe otro nutriente esencial que todavía pasa bastante desapercibido: la colina. Durante el embarazo y la lactancia, las necesidades de colina aumentan porque interviene en procesos importantes para la madre y para el desarrollo del bebé. Por eso, conocer sus principales fuentes alimentarias puede ayudarte a construir una alimentación más completa durante estas etapas.

7/28/20263 min read

¿Qué es la colina y por qué es importante?

La colina es un nutriente esencial que forma parte de las membranas celulares y participa en el funcionamiento del sistema nervioso, el metabolismo de las grasas y la síntesis de acetilcolina, un neurotransmisor relacionado con la memoria y otras funciones cerebrales.

El organismo puede producir una pequeña cantidad, pero no siempre es suficiente para cubrir las necesidades, especialmente durante el embarazo y la lactancia.

La colina durante el embarazo

Durante el embarazo, la colina participa en el desarrollo del cerebro y del sistema nervioso del bebé. También interviene en la formación de las membranas celulares y en procesos relacionados con la expresión genética.

Según la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria, la ingesta adecuada de colina durante el embarazo es de aproximadamente 480 mg al día.

Esto no significa que haya que contar miligramos constantemente, sino prestar atención a si las principales fuentes de colina aparecen con suficiente frecuencia en la alimentación.

¿Y durante la lactancia?

Durante la lactancia, parte de la colina materna pasa a la leche, por lo que las necesidades aumentan hasta aproximadamente 520 mg diarios según la EFSA.

Mantener una alimentación variada durante esta etapa ayuda a cubrir las necesidades de la madre y a aportar al bebé los nutrientes necesarios a través de la leche materna.

No hace falta seguir una dieta perfecta ni especialmente complicada. La clave está en incluir alimentos nutritivos de forma regular y adaptar la pauta a las necesidades reales de cada mujer.

Alimentos ricos en colina

La colina está presente tanto en alimentos de origen animal como vegetal, aunque en cantidades diferentes.

Entre sus principales fuentes se encuentran:

  • Huevos, especialmente la yema

  • Pescado y marisco

  • Carnes magras y aves

  • Leche, yogur y otros lácteos

  • Soja y derivados, como el tofu

  • Legumbres

  • Frutos secos y semillas

  • Verduras como el brócoli, la coliflor o las coles de Bruselas

  • Cereales integrales

Los huevos son una de las formas más prácticas de incorporar colina en el día a día, pero no es necesario depender de un único alimento. Una dieta variada puede aportar colina a través de distintas fuentes.

¿Cómo incluirla de forma sencilla?

Cubrir las necesidades nutricionales no tiene por qué traducirse en comidas complicadas. Algunas ideas sencillas son:

  • Tostada integral con huevo y aguacate

  • Yogur natural con frutos secos y semillas

  • Ensalada de lentejas con huevo cocido

  • Salmón al horno con verduras

  • Salteado de tofu con arroz y brócoli

  • Tortilla acompañada de verduras y pan integral

  • Hummus con vegetales y una comida completa

Más que buscar un alimento “perfecto”, conviene observar el conjunto de la alimentación y la frecuencia con la que aparecen las diferentes fuentes de nutrientes.

¿Es necesario tomar un suplemento de colina?

No todas las mujeres necesitan suplementación y no todos los complementos prenatales contienen colina o la aportan en cantidades relevantes. Por eso, no conviene añadir suplementos por cuenta propia sin revisar antes la alimentación y el producto prenatal utilizado.

La necesidad de suplementación debe valorarse de forma individual, especialmente en mujeres que consumen pocos huevos, pescado, lácteos, carne o soja, o que siguen una alimentación vegetariana o vegana.

Además, tomar más cantidad no significa obtener un beneficio mayor. La suplementación durante el embarazo y la lactancia siempre debe estar supervisada por un profesional sanitario.

No se trata de comer perfecto

Durante el embarazo y la lactancia es habitual recibir recomendaciones constantes, listas de alimentos y mensajes contradictorios. Esto puede hacer que la alimentación se viva con más preocupación que tranquilidad.

Cuidar tu nutrición no consiste en controlar cada alimento ni en alcanzar la perfección. Consiste en asegurarte de que tu alimentación cubre tus necesidades, se adapta a tus síntomas y encaja en tu vida cotidiana.

Cada embarazo y cada lactancia son diferentes. Las náuseas, el reflujo, el estreñimiento, la falta de apetito, el cansancio o el aumento del hambre pueden hacer necesario adaptar la alimentación en distintos momentos.

Entender qué necesita tu cuerpo permite tomar decisiones con más seguridad y cuidar de ti sin convertir la comida en una fuente adicional de estrés.

Porque durante el embarazo y la lactancia, cuidar de la madre también es cuidar del bebé.